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Blanca Navidad

Desde niña vi en las películas una blanca navidad, en donde todos salen hacer muñecos de nieve, preparan chocolate caliente para los niños y adultos ya que es muy frío.

Tanto así que el frío impide estar afuera por horas pero claro, la mayor parte de mi vida la he vivido en Chile, en donde el sol comienza a salir a mediados de noviembre y ya en diciembre se están cayendo los pollos asados.

*se están cayendo los pollos asados, quiere decir que hace tanto calor que nos estamos quemando

Siempre pensé con tener una blanca navidad pero en sí, nunca me imaginé vivir en donde la blanca navidad pasa a ser casi eterna.


Calurosa Navidad

Los regalos de Santa nunca fueron destinados para un blanca navidad sino que generalmente nos llegaba ropa ligera para la calurosa navidad, así es en verano la cosa.

Claro que no puedo dejar de mencionar que el “Viejito Pascuero” nos llenaba de provisiones para entretenerlos entre los meses de vacaciones, si bien entrábamos casi en abril a clases. Debíamos recibir varios juguetes o juegos para tener unas buenas vacaciones, bueno en si no era necesario pero esas eran las costumbres en mi Chile.

En mi familia era muy típico regalarnos vestidos, pantalones cortos incluso traje de baño y las chalas. Entre todo lo verano también iba incluida la tenida para el Año Nuevo que se aproximaba. ¡Que hermosos recuerdos!


El sueño de una Blanca Navidad

Al encender la televisión, siempre nos encontrábamos con una Blanca Navidad, diferentes ciudades y situaciones pero en la mayoría reinaba el chocolate caliente para el frío, los muñecos de nieve, galletitas en formas navideñas, entre otros.

En más de alguna película vi, como regresaban a clases luego de Navidad. Contándole con lujo y detalles a tu BFF todo lo que había pasado en las fiestas de fin de año. En cambio, yo me debía esperarme todo el verano, de hecho hasta se me olvidan las cosas en el transcurso de los meses (de diciembre a marzo y algunas veces hasta abril, depende del colegio y la región).

Lo único que teníamos en común con las películas navideñas era la unión familiar, amor y magia que vivíamos en esos días. Definitivamente con todo eso me fui enamorando de la fecha, no por los regalos ni por la visita de nuestro amigo barbón, sino que por la unión que fuimos aprendiendo como familia. ¡Amor eterno a mi familia!

Hoy en día vivo en Colorado, USA

Así que todo cambió pero cada año a sido diferente. Recuerdo el primero nos fuimos con mi prima y su familia a Santa Fé, Nuevo Mexico. Lo pasamos en un hotel, nosotros cuatro solitos.

La segunda Navidad ya estaba con Josh viviendo. El día del 24 tuvimos a los niños hasta cómo las cinco. Todo hasta ahí iba bien y feliz pero cuando se tuvieron que ir me sentí tan sola que ni siquiera cenamos. Recuerdo que no paraba de llorar hasta que mi familia me llamó de Chile. Mis lágrimas automáticamente desaparecieron sólo por no preocuparlos. Estuve presente en el momento que hubieron los regalos y fue muy lindo, me sentí en casa.

Mi sueño se hace realidad

Claro que todo eso es una noche pero no me quiero referir solo a ese momento sino que los días previos, ahora son de ensueños. esas cosas que siempre vi en las películas las veo día a día desde comienza el invierno como en noviembre.

He disfrutados las primeras nevadas, de esas cuando te levantas y todo esta blanco o simplemente andas paseando y se pone a nevar. Es una de mis cosas favoritas. Colorado tiene muchos centros Sky, estamos en plena montaña por lo tanto cuando llega el invierno es duradero.

Comienzo a ver las luces de navidad por todos los pueblos que me rodean, no solo las casas se decoran sino que también los arbolitos que están en las rotondas. Siento que en esos momentos llega la magia que tanto he visto en las películas. Disfruto de las mañanas blancas, el frío que muchas es extremo para lo que era en mi país, he aprendido a disfrutar de los chocolates calientes con crema arriba, aunque mis niños prefieren agregar marshmallow y crema pero yo rara vez lo he hecho. Los cafés sin duda son mi pasión para el frio, claro que con la azucarera que mi madre me manda de Chile (no me gusta ninguna azúcar de aquí).

Todo eso fue aprendiendo en mis épocas navideñas y haciéndolo parte de mi vida aunque este año le agregue un poco de dulzura, amor, estrés y muchas risitas a mi navidad porque por primera vez los niños nos acompañaron.


Claro que me pregunte una y mil veces

¿Qué hago con los niños en casa?

Es invierno, hace mucho frío, no me gusta que estén pegados todo el día a la tele o a algo tecnológico y no podía pensar en salir porque no tenían los zapatos adecuados.


Aunque la improvisación no es lo mío tuve que hacerlo a fuerzas. Tú sabes lo que nos pasó días anteriores con los regalos así que el estrés estaba a un nivel mucho mas alto, supongo que llegando 150%, más del máximo.

*Nos robaron la camioneta en Denver con todos los regalos de navidad el día 22 de diciembre y los niños llegaron con nosotros el 23 de diciembre.

Aún así con mi nivel de estrés al máximo, una blanca navidad afuera y con los niños aburridos en el interior de la casa di mi máximo y me puse que podía hacer con ellos. Zac tiene muchos juegos pero el tema es ¡No jugar solo! Me aproveche de eso y me puse a jugar con los dos bowling, golf, pintar libros, bailar, jugar uno y obviamente alguno que otra movie por ahí. En muchos momento me puse a cocinar con Ashy y limpiar con ambos. En si lo pasamos bien.


Navidades en Chile 

Recuerdo el 24 de diciembre en la tarde, todos corriendo para alcanzarnos a bañar, cambiarnos de ropa y estar listos para la cena familiar. Era una locura, aveces mas de seis personas y un solo baño. Imagínatelo. 

Cuando íbamos terminando, comenzábamos a poner a la mesa para cenar pronto y salir en busca del Viejito Pascuero. Claro, no todos íbamos pero siempre yo salía con mis sobrinos. Dábamos a la vuelta a la manzana, sin perder las esperanzas de verlo en el cielo, o techo de alguna casa.

Algunas veces lo vimos en las casa dejando los regalos para los niños, pero no puedo olvidar la vez que lo entramos estacionado al medio de la calle. No estaban sus renos, se habían escapado porque tanta gente se acerco a verlos. Mis sobrinos corrieron a verlo y a preguntar si había pasado por casa.

Afortunadamente, sí.

Corrimos a casa a corroborar la información de Santa. Ahí estaba eso resto de familia, esperando por nosotros ansiosos. El árbol estaba llenísimo, tanto así que es la única vez que he visto tanto regalos bajo el árbol. Sentía tanta emoción que la niña que llevo en interior salió a disfrutar el momento con mis sobrinos. En ese entonces era adolescente lo que hacia las cosas mas fáciles.

Llena de todo esta magia del recuero me pregunto si recuerdas ¿cómo eran tus navidades cuando eras niño/a?¿alguna marcó algo importante en tu vida?¿cuál fue tu regalo favorito de tu niñez? Sin duda, la historia que te acabo de contar, es mi favorita.

Con toda la emoción que sentí ese día o a la hora de escribir este post me despido, esperando con ansias sus historias.

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